El paparazzo intrépido

Perfil de Mateo, príncipe heredero del Reino Entintado

Perfil de Mateo, príncipe heredero del Reino Entintado

En horas de la tarde de la presente jornada, el afamado fotógrafo de celebridades Pietro Stromboli logró burlar todas las barreras de seguridad y consiguió retratar a uno de los personajes más buscados de la actualidad del jet-set mundial. Munido de un fantástico disfraz completo con maquillaje y peluca al tono, Stromboli se hizo pasar como una veterana técnica en imágenes computadas y consiguió varias tomas fotográficas del joven Mateo I, príncipe heredero de la Corona Entintada, que a la sazón se encontraba inmerso en una inquieta siesta intrauterina matizada con abundante succión dactilar.

Otra toma del gurrumín tintillo

Otra toma del gurrumín tintillo

Este humilde blog logró adquirir los derechos para publicar de manera exclusiva las imágenes que acompañan estas líneas, previo pago de una suma que rondó las seis cifras. Al admirar el apuesto perfil de la minúscula criatura queda claro que no hay rastros de los dudosos rasgos de su zaparrastroso progenitor. Gracias a Dios, las plegarias del pueblo surtieron efecto y el muchachito será un orgulloso portador de toda la extraordinaria belleza de su turgente madre.

Delito cítrico

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Un extraño evento con ribetes policiales, medicinales y hasta Hollywoodenses tuvo lugar en la pintoresca y habitualmente somnolienta localidad de Fort Drum, ubicada en la zona central de la península de La Florida. Cerca de las tres de la tarde, un conductor de camiones de carga que se identificó como Adolfo Quiñones se hizo presente en el destacamento que la Florida Highway Patrol (FHP) mantiene en el lugar y denunció la desaparición de su camión, cargado con un importante envío de naranjas recién cosechadas, como se puede apreciar en las fotos que acompañan el presente artículo. El vehículo había sido secuestrado aparentemente mientras el denunciante hacía uso de los servicios en una de las muchas paradas habilitadas para este fin junto a la ruta conocida como Florida Turnpike, la cual une varias ciudades de importancia a lo largo del estado.

Varios testigos en el lugar corroboraron el relato de Quiñones, describiendo la manera en que un individuo de aspecto algo extraño aprovechó la ausencia del conductor para, munido de un cuchillo de cocina, forzar la cerradura del rodado y darse a la fuga con toda su carga antes de que alguien pudiera hacer algo para evitarlo. De todas maneras, tan sólo un par de horas luego de transcurrido el hecho, la policía ya había logrado localizar y apresar al delincuente. El sheriff Drew Pinskey, a cargo del operativo, indicó (haciendo gala de notables conocimientos literarios) que "la investigación fue particularmente breve ya que, si se me permite parafrasear a la notable escritora argentina Elsa Bornemann, un camión de naranjas ocupa mucho espacio".

Las sorpresas continuarían cuando, luego de ser aprehendido, los oficiales identificaran al fascineroso como Valentine Kilmie, aparentemente un hijo no reconocido fruto de una relación pasajera entre dos famosas estrellas de Hollywood, Angelina Jolie y Val Kilmer. El muchacho, de apenas cinco años de edad, sufre de una extraña enfermedad por la cual su cuerpo se desarrolla alrededor de siete veces más rápido de lo habitual, dándole un aspecto maduro y adulto a pesar de su corta existencia. Según Kilmie, no pretendió hacer mal a nadie al llevarse el camión. "Es que me habían comentado de las propiedades antioxidantes de las naranjas, y pensé que semejante cantidad sería suficiente para retrasar un poco mi descontrolado envejecimiento", declaró. "Aparte, siempre ando medio engripado o con una molesta tos, y la vitamina C es muy buena para contrarrestar este tipo de síntomas". Además indicó que no pensaba utilizar el cuchillo que portaba para amenazar a nadie, sino que juzgó que sería útil para realizar pequeños agujeros en las frutas y así poder sorber su jugo de manera más simple, según la costumbre de los habitantes de Paraguay y sus naciones aledañas.

La fotografía que difundió el Departamento de Policía confirma a las claras el parecido de Kilmie con sus supuestos progenitores, además de los efectos inflamatorios en la zona labial del muchacho, fruto de las sesenta y cuatro naranjas que había logrado consumir antes de ser apresado por las autoridades:

Kilmie se encuentra en estos momentos esperando el momento de su juicio oral y público. Expertos juristas opinan que la pena a ser aplicada debería rondar los 6 meses de prisión, mientras que sus abogados defensores insisten en que "el período de encarcelamiento no puede pasar de dos meses, ya que para este pobre muchacho eso equivaldría a más de un año". Por otro lado, los intentos de este cronista de contactar a Jolie y Kilmer para constatar sus reacciones ante este peculiar hecho han sido rechazados de plano.

(La imagen de Kilmie es original de la sección "If they mated", del sitio del excelente programa de TV Late Night with Conan O'Brien)

(Las imágenes del camión de naranjas son un aporte desinteresado de La Entintada, soberbia belleza empanzonada de la zona)

Anticoncepción Oral

Luego de algunos días de descanso, y mientras los redactores de Amor Entintado trabajan de manera febril para ofrecer a su distinguida audiencia nuevo material original pergeñado durante estas vacaciones, matizamos la espera con un pequeño fragmento de una rutina de stand-up comedy de Woody Allen de mediados de los años sesenta. La chapucera traducción es responsabilidad de un servidor, y la compilación original puede encontrarse en el disco "Woody Allen, Standup Comic", de Rhino Records.

[...] Estuve involucrado de manera personal en un ejemplo particularmente efectivo de anticoncepción oral hace un par de semanas. Le pedí a una chica que se acostara conmigo y ella dijo "no".

Ayayay, esto ya parece la sección "Citas Citables" del Selecciones.

Promesa

A partir de mañana, quemaré mis libros y jamás volveré a leer un verso ajeno. Mis paredes quedarán salvajemente desnudas de toda lámina brillante. Cerraré las ventanas para que ningún sonido se cuele en el aire de mi cuarto.

Y mis palabras serán las más mediocres y estancadas, y mis trazos serán mortalmente pálidos, y mis acordes se repetirán hasta el hartazgo, pero al fin me libraré de toda inspiración fuera de esta escasa, perezosa, vulgar, pero innegablemente propia musa.

Esperanzas vanas


"Saco mi esperanza, igual que una deslumbrante joya,
y la guardo, otra vez sola"
Juan Ramón Jiménez


Mis esperanzas son tramas borrosas
de fantasías cifradas en claves confusas.
En los sueños abren cauces rosados y profundos.
Cuando despierto me alientan y elevan mi ánimo.
Echadas a vuelo trepan las aspas de los molinos,
que en su girar las dispersan al infinito.
Nacerán nuevas, una tras otra, como las olas del mar,
pero como éstas, pocas conservarán su espuma...

Los versos que hoy nos engalanan no son míos (como ya todos habrán sospechado por la calidad de los mismos), sino que pertenecen a un laureadísimo cuentista y poeta del Sur del Gran Buenos Aires, Enrique R. Fernández Anderson. Forman parte de su flamante libro "Poemas sobre mucho o nada", todavía no disponible para el público en general, pero todo llegará a su debido tiempo. Mantengan las orejas peladas para captar más novedades al respecto.

Por una de esas casualidades injustas de la vida, a Don Fernández Anderson le tocó padecerme como nieto, y su inspiración y aliento son razones fundamentales para que Amor Entintado exista hoy. Así que ya saben a dónde dirigir sus reclamos. Ojalá que al pobre no se lo juzgue por este flagrante error en un océano de mayúsculos aciertos.

Y no se preocupen, que ya volverá este blog a su mediocridad habitual. Aprovechen este remanso brillante mientras dure.

Aviso fúnebre

Falleció anteanoche el célebre director televisivo Julio Eurípides Mastronardi, víctima de una prolongada batalla con una persistente neumonía, agravada por un machetazo en la nuca propinado por un acreedor algo vehemente.

Mastronardi hizo sus primeras armas en el medio televisivo como camarógrafo de "El Zucundún del Sábado" en el viejo Canal 2, y se lo considera como el inventor de la ahora clásica toma "trasero bamboleante de bailarina visto desde abajo". En meteórico ascenso, pasó en un corto tiempo a destacarse como director de diversos programas de TV por cable, tales como "El Show del Sindicato Metalúrgico" y "Cocinando con Yiya".

Buscando expandir sus horizontes, Mastronardi se radicó en Miami, coincidiendo con la explosión en popularidad de los infomerciales, novel encarnación del mercadeo televisivo que le permitió arribar a la cumbre de su arte. La crítica especializada considera de manera casi unánime a sus series "Thighmaster Plus" y "Aspiradora de mano Tiger Tornado" como obras seminales que inspiraron miles de imitaciones en materia de iluminación, edición, fotografía y dirección general. Fue Mastronardi quien introdujo de manera precursora varios de los elementos que hoy aceptamos naturalmente, tales como el falso público que se muestra maravillado ante cada demostración de las características del producto en cuestión (no importa cuán inútiles sean éstas) y los entusiasmadísimos testimonios "reales" de "verdaderos" usuarios.

Dueño de una fina sensibilidad artística, Mastronardi no cejó nunca en su búsqueda de la más pura poesía visual, a pesar del constrictivo medio en que se desempeñaba. Ya consagrado, su costado más experimental se manifestó en obras tales como el comercial de "Weightloss Lightning Ultra", de más de tres horas de duración, mudo (a excepción de una minimalista banda de sonido a cargo de Brian Eno) y filmado íntegramente en blanco y negro, con marcadas influencias de Buñuel, Dalí y Víctor Bo. Naturalmente, los elogios de la crítica contrastaron con el rotundo fracaso de los productos siendo publicitados, pero a esa altura de su carrera Mastronardi se encontraba más allá de cualquier tipo de condicionamiento comercial.

Durante su funeral, a modo de salvas de despedida, empleados de Sprayette cortaron por la mitad 21 zapatos con cuchillos Ginsu, sin que éstos perdieran un ápice de su filo.

Imposibilidad del arte

A Héctor lo sorprende en medio de la mañana una inusual brisa de inspiración. Se le ocurre una idea maravillosa para un relato, una alegoría perfecta acerca de la angustia inherente al ser humano y la imposibilidad de olvidar un verdadero amor. En un papelito anota conceptos sueltos que supone fundamentales y suficientes: "bocado salvaje", "un pequeño aullido", "antiguos pasos retumban en la calle".

Esa noche Héctor llega a su casa cargando siete tazas de café, un trámite casi eterno en el banco, dos desganadas peleas telefónicas y catorce cuadras de pies arrastrados desde la parada del colectivo. Se deja caer frente a la Remington, saca del bolsillo sus ajadas notas y desgrana un cuentucho horriblemente ordinario acerca de un perro salchicha que muerde a una vieja en la vereda.

Ideas fantásticas sobran, digo yo. Lo que faltan son instrumentos de plasmado inmediato.

Nostalgia

Juntando coraje para salir a la pista

Juntando coraje para salir a la pista

Mediados de los años ochenta. Una época más cándida e inocente, en la que era socialmente aceptable asistir a un ágape barrial en pantalones cortos y camisa. Por otro lado, los pantalones largos podían alegremente terminar veinte centímetros por arriba del tobillo, exponiendo las medias flúo en toda su cromática gloria. Los pisos de cerámica de toda la comarca brillaban, bruñidos como un sol, porque la Gran Escasez de Cera del 89 todavía no se vislumbraba en el horizonte. Las palabras no eran necesarias para sacar a bailar a las chicas; un cabeceo sobraba. Nunca importó que la canción fuera, irremediablemente, una y otra vez la misma. Al fin y al cabo, el otro siempre estaba ahí. Para qué pedir más.

Última foto y ya salimos

Última foto y ya salimos

Esas piernas desnudas, algo chuecas a la altura de las alpargatas, todavía no soñaban con chapotear en un arroyo de tinta teñida de amor. Ese jardinero de rubio flequillo ni siquiera imaginaba los mares contra los que se estrellaría con sumo placer. Y sin embargo ambos ya sabían que veinte años no son nada cuando al fin los caminos paralelos se terminan por cruzar.

Emoción violenta

Acostumbrado a que la angustia lo sofocara y lo asaltaran repentinas dudas, no se sorprendió demasiado cuando una preocupación se le acercó sigilosa por detrás y le encajó un sonoro coscorrón. Empezó a sospechar algo más grave aquella tarde en que la vergüenza, certera, le escupió en un ojo con inusitada saña. Luego, durante todo un fin de semana, un cardumen de ansiedades se empeñó en destrozarle metódicamente los tobillos a dentelladas.

Lo más triste es que ni siquiera atinó a sonreir amargamente mientras la desesperación lo estrangulaba por última (y fatal) vez, porque la ironía estaba demasiado ocupada sosteniéndole los brazos para que no ofreciera resistencia.

Baratita la casita, patrona

Lloren, chicos, lloren, pídanle a papá la casita

Lloren, chicos, lloren, pídanle a papá la casita

Pocas cosas dan mayor sensación de calidad, estilo y seriedad en el mundo de los bienes raíces como un par de promotores parados en la esquina con un cartel de cartón horrible. Presagio grandes cosas para este maravilloso emprendimiento comercial.

¡Vamos que quedan pocas! ¡Pase y mire tranquilo, jefe! ¡Sin ningún tipo de compromiso!

Enigma ilógico

Un tren parte de la estación por la mañana y se dirige hacia el sur, desplazándose a cuarenta y dos kilómetros por hora. En el vagón cuyo orden (contando desde la locomotora) corresponde al primer número primo divisible por un palíndromo, viajan tres hermanas y tres hermanos, pertenecientes a distintas familias. El hermano mayor y la hermana menor dicen siempre la verdad; el hermano menor y la hermana mayor siempre mienten; los hermanos del medio mienten los lunes, miércoles y viernes, y dicen la verdad el resto de los días.

Las hermanas, todas ellas ataviadas con sombrero (dos de ellos verdes, el restante amarillo), están sentadas una detrás de la otra en el costado izquierdo del vagón, de manera que la que está sentada en tercer lugar ve a las dos que están por delante suyo, la que está sentada en el medio sólo ve a la primera, y la primera no ve a ninguna de sus hermanas. Los hermanos, todos ellos con distinto color de cabello (uno castaño, uno rubio, uno pelirrojo), están dispuestos en el costado derecho del vagón de manera análoga a la de las hermanas, pero mirando hacia el otro lado.

Luego de catorce minutos de viaje, el tren vira cuarenta y dos grados hacia la izquierda y el guarda hace su aparición en el vagón que nos atañe para marcar los boletos de los pasajeros. Se acerca primero a la hermana sentada en último lugar quien, entregándole con parsimonia su boleto, le dice: "Ojalá ayer Martes lo hubiera conocido al morochito sentado a mi izquierda mientras me compraba este sombrero, porque está para comérselo a mordiscones. Ahora, a medio camino de nuestro viaje, es quizás demasiado tarde."

Algo descolocado por semejante franqueza, el guarda se dirige al susodicho hermano, que extrañamente no era morocho sino pelirrojo. Éste le dice: "Ésa de sombrero verde a la que le marcó el boleto recién es bastante liviana de cascos. La vengo registrando desde que salimos, hace ya casi dos horas. A mí la que me gusta es la que está sentada en el medio, la más veteranita, que parece medio amarga y hoy me decía en el andén que odia viajar los Lunes con sombrero amarillo, pero que no tenía otro remedio".

El guarda, luego de estas innecesariamente explícitas declaraciones, duda un momento antes de dirigirse a la segunda hermana. Cuando eventualmente decide continuar con su trabajo y se acerca, la muchacha ni corta ni perezosa se acomoda su sombrero verde y le dice con aire conspiratorio, mientras le guiña el ojo: "Si me hace gancho con el muchacho rubiecito sentado primero en la fila, yo le presento a mi hermana menor, que es bastante atorranta. Sobre todo los días Jueves, como hoy. Ella le dirá que se siente atraída por el pelirrojo, pero como siempre miente, yo no le haría caso".

Ya completamente aterrorizado por el nivel de las conversaciones, el guarda decide no marcar el boleto al resto de los pasajeros del vagón y termina con cualquier esperanza que tuviéramos de averiguar quién es quién, sus colores de sombreros y cabellos, el vagón en el que viajan, qué día es, a dónde se dirigen y cuánto tardarán en llegar.

La pregunta: ¿Si Ud. pudiera recuperar los minutos que malgastó leyendo estas líneas, cuántas maneras diferentes de asesinar al autor podría idear en dicho período de tiempo?

(Con el perdón de Markelo)

Escándalo fotográfico

Una de las poses más ofensivas del pequeño nudista

Una de las poses más ofensivas del pequeño nudista

Al grito de "¡Doscientos setenta gramos de puro macho argentino!", un diminuto y depravado nudista se dejó hoy fotografiar sin pudor alguno, mientras los adultos responsables presentes en el lugar no hacían más que enjugar lágrimas de incomprensible emoción ante el escandaloso espectáculo. Con el único propósito de ejemplificar semejante escena, ilustramos estos comentarios con una de las muchas ofensivas poses del pequeño exhibicionista (autointitulada "fijate si desde atrás se ven mejor los gladiolos"), destacando los detalles más obscenos con un círculo de puntos generados digitalmente, para mejor comprensión de nuestros estimados lectores.

La decadencia de nuestra sociedad, lamentablemente, no da señales de detenerse.

Evolución

"La casa era verde", escribió el niño Luisito. La maestra le bajó puntos por lo chato de la prosa y la falta casi absoluta de aspiraciones artísticas.

"Era verde la casa", escribió el adolescente Lucho. La profesora valoró la intención poética, pero igual lo mandó a Diciembre para obligarlo a esforzarse un poco más.

"Era verde como la esperanza la casa de la colina", escribió el joven Luis. El jurado del concurso barrial no se enredó demasiado en la comparación y le otorgaron el tercer premio.

"Era de un tono verde algo ajado, cual esperanza de sufrido anciano, aquella casa que se vislumbraba en la lejana colina del solitario paraje", escribió el señor L. P. García. El editor se enamoró de su florido estilo y publicó su primer libro de relatos.

"La casa sobre la solitaria colina era ajadamente verde, como una antigua esperanza", escribió el celebrado autor Luis Pascual García. El complacido público compró de a miles su más reciente novela, catapultándolo a la cima de la lista de best-sellers contemporáneos.

"La casa era verde", escribió el geronte García, sumido en una arterioesclerosis galopante. La crítica especializada lo bañó en alabanzas por aquella muestra de sucinta madurez literaria y el premio Cervantes que le otorgaron de manera póstuma no fue discutido prácticamente por nadie.

Cargando nafta

Sticker en un surtidor de gasolina

Sticker en un surtidor de gasolina

Yo sabía que él no nos había dejado. Yo sabía que los del patíbulo no podían quedarse tan cortos de personal. Yo sabía que aquella vez en el Oeste no habia sido la última. Yo sabía que las venganzas no podían pasar a ser públicas.

Actuar o revisar surtidores, da lo mismo si uno es él.

Quizás la muerte no sea más que un abrupto cambio de carrera.

Eclipse de panza

La panza de marras a punto de ocultar al paquidermo

La panza de marras a punto de ocultar al paquidermo

Miami, EE.UU. (Reuters).- Momentos de tensión se vivieron ayer por la tarde en el zoológico metropolitano de esta ciudad cuando Betsy, la adorable elefanta asiática, desapareció de la vista de todos por algunos segundos. Escenas de pánico entre los azorados asistentes al parque se suscitaron a diestra y siniestra hasta que alguien notó que Betsy no se había desvanecido mágicamente, sino que estaba oculta detrás del turgente abdomen de una bella jovencita que sorbía un helado de agua, ajena a la desesperación generalizada. Una vez aclarada la inusitada situación, la dueña de la expectante barriga (a la que únicamente se conoció con el extraño mote de La Entintada) sólo atinó a sonreir avergonzadamente y alejarse de la mano de su afortunadísimo acompañante, haciendo que todos olvidaran los instantes de zozobra y suspiraran fascinados ante tanta gracia y belleza. El saldo final: tan sólo algunos corazones rotos.

Eso yo no lo sabía, pero ahora ya lo sé

Mi ciudad

Mi ciudad

Un saludable batido de probabilidades y estadísticas nos permite realizar estas interesantes observaciones acerca de los numerosos habitantes del casco urbano aquí arriba retratado:

  • Si se combinara la energía eólica de todos los suspiros de desamor siendo exhalados en este preciso instante, se podría hacer funcionar un reloj cucú por 32 segundos.
  • Al menos 7 personas están parpadeando el primero de los últimos cien mil parpadeos de sus vidas.
  • El 93 % de quienes se hacen llamar Silvia son mujeres.
  • 0.9 personas se sienten incompletas.

Que te llore Magoya

Camino laxo, igual de complacido
(no sé si la palabra es impertérrito).
Te olvidaste de llevarte tus vestidos
negros. Los rojos no están, obvio. Te has ido,
escribiría si usara el pretérito
perfecto y no el porteño. Poco mérito
tiene acá dar pena en rima; es remanido
llorar en tierras de tango y ejércitos
de tristes que buscan aplauso y éxito.
Yo esquivo la metáfora. Yo te olvido.

Un plan simple

Edelmiro Zárate brilló en sus estudios universitarios, amasó una gigantesca fortuna tras el éxito de cada una de sus múltiples empresas, sedujo a las más hermosas mujeres del jet-set y se destacó en el polo, la esgrima y el bridge, todo ello con la única y secreta intención de arribar a este preciso instante.

Soporta pacientemente las consultas acerca de mascotas de la infancia, modistos favoritos y los tres libros que se llevaría a una isla desierta, seguro del eventual desenlace de la entrevista.

— ¿Y cómo es Edelmiro en la intimidad? —, le pregunta al fin, pícara, la joven periodista de la revista Gente, y él con enorme placer levanta de la mesa el grabador portátil y se lo revienta en la cara, justo en el medio de esa sonrisita imbécil, tal como había planeado desde un principio.