Cuestión de posición

Estoy convencido de que todo es una cuestión de posición.

Si esta silla, por ejemplo, no estuviera bajo mío sino en la sala de máquinas de un submarino ruso surcando el Mar de Bering, entonces la suave pana que la cubre estaría pronto cubierta de manchas de grasa que el descuidado mecánico Olek Tarevski le infligiría al apoltronarse cansadamente día tras día sobre ella, mientras que yo en este preciso instante caería irremediablemente al suelo.

Si San Telmo fuera un suburbio de Tokio, habría que cambiar las tarifas de las remiserías de la zona, porque no sería negocio cobrarle a alguien cuatro pesos con ochenta para ir a Corrientes y Callao.

Y si mi boca estuviera veinte centímetros más adelante, entonces sería todavía más tuya.

Solemne ocasión

Bueno. Entonces.

Ésta vendría a ser la primera entrada de Amor Entintado (si no contamos todas las anteriores de prueba consistentes mayormente en la palabra aramea asdkjaskjdhalskfj repetida ad nauseam), por lo que quizás convendría entonces definir un poco de qué va a intentar a ir la cosa por acá.

No tengo idea.

Digamos, me gusta la idea del blog, como concepto general. Me gustan muchos otros blogs (y los iré poniendo acá a la derecha de su pantalla, señora), de lo más variados ellos, che. Y me gustaría mucho que este blog no se parezca a ninguno de esos. Prometería absoluta originalidad, si no fuera intrínsecamente imposible.

Imagino que hablaré de cosas que me gustan (pero no lo garantizo, porque el asco es buen motor también). Pero como mis agrados mudan más seguido que mis medias, tampoco puedo ser muy preciso. Le escaparé todo lo que pueda a los recuentos chatos de actividades diarias, a la poesía chotamente amarga, a la bajada barata de línea, a la copia descarada y descascarada, a la foto de mi mascota. Si caigo en la tentación, están autorizados a acuchillarme. Afilen sus Ginsus.

Y en este sencillo acto, el Profe Candial (Prato Murphy está con tos y no pudo venir) deja inaugurado Amor Entintado, el blog que eleva oficialmente la cuenta a "demasiados blogs de mierda".

Que Dios se apiade de todos nosotros.