Bálsamo helado

 Patapúfete

Otoño de 1952, a orillas del Mar de Ross en la región conocida como Victoria Land, ubicada en la zona neocelandesa de la masa continental antártica. Cerca de las tres de la tarde de un día soleado, Juan Carlos Pingüino propina de manera artera el denominado "soplamocos invertido guatemalteco" a Rubén Pingüino (no hay vínculo sanguíneo) motivado por la sospecha de que éste había intentado propasarse con su pareja estable, Cristina Pingüino (apellido de soltera), al invitarla a tomarse unos margaritas (frozen, por supuesto). Estos primeros indicios de celos monógamos en las simpáticas aves son documentados por las cámaras de Jacques Cousteau, que había agarrado mal una curva al salir de Niza con el Calypso y había terminado allí en lugar de Aruba.

Hoy, estimado lector, nos atrevemos a presentarle este testimonio fílmico, porque a veces una boludez sin sentido sirve de algo. Escaparse unos segundos no es pecado.

Sepan ustedes disculpar.