Adiós de siesta

Barro y grises afinan en terceras
la calle que susurra en adoquín y lluvia
y adentro mis almohadas que son sordas
entran a destiempo al coro
              de este barrio de Noviembre
que se muere en una cama de ceniza
mientras caen, despacio, uno por uno,
todos los ases de mis sucias mangas.