La esquina

La escena se repite cientos de veces al día, casi sin variantes: el semáforo cambia a rojo y empieza a amontonarse sobre la calle una mezcla variopinta de payasos malabaristas, chicas cargando ramitos de flores y todo tipo de vendedores de plumeros, juguetes, guías de tránsito y cargadores para teléfonos celulares. Soportando con impaciencia la forzada detención, pocos se dignan a prestarle atención al autito desvencijado que, cruzado en la esquina, maniobra de acá para allá con las balizas prendidas. Muy de vez en cuando alguno de se acerca y tira por la ventanilla semiabierta una moneda, recibiendo a cambio un bocinazo agradecido. Eventualmente la luz verde hace que todos vuelvan a ponerse en movimiento y sigan su camino calle abajo; todos excepto el autito, que se refugia junto al cordón y espera, con el motor traqueteando de esperanza, que el semáforo vuelva a congelar por un par de minutos ese chorro interminable de gente.

Mi perrito nuevo

Che, José, mirá mi perrito nuevo. Bah, mirá la foto de mi perrito nuevo. Bah, mirá la digitalización de la foto de mi perrito nuevo. Bah, mirá la pantalla de mi celular que muestra la digitalización de la foto de mi perrito nuevo. Bah, mirá lo que tus ojos y tu cerebro interpretan como la imagen de la pantalla de mi celular que muestra la digitalización de la foto de mi perrito nuevo. Bah, mirá lo que el circunstancial lector de estas líneas, según sus experiencias y prejuicios y neurosis y humores, imagina como lo que tus ojos y cerebro interpretan como la imagen de la pantalla de mi celular que muestra la digitalización de la foto de mi perrito nuevo. ¿No es precioso?

Postales de verano

No se me ocurre señal más placentera y brutal del avance irremediable del tiempo que ver crecer a los propios hijos.

Gonzalo, por ejemplo, luce ya tatuajes dignos del más tumbero de los alumnos de preescolar y sueña con ser el número cuatro titular de Club Atlético Fénix.

 Gonzalo y sus tatuajes playeros

Gonzalo y sus tatuajes playeros

Y se comenta que Mateo está agenciándose un abogado para emanciparse de sus padres y salir a recorrer el mundo dedicándose únicamente al surf y la parranda, auspiciado por una bebida energizante.

 Mateo hace surf

Mateo hace surf

 Mateo sigue haciendo surf

Mateo sigue haciendo surf

(La foto de Gonzalo es una captura original de La Entintada, pero las de Mateo -junto con el resto de este photoset de Flickr- son obra del talentoso fotógrafo y surfer Rafa Martino)

Shake Dat Axe

Sigo insistiendo, como conté en este post de hace unos días, con el Propellerhead Figure y su intrínseca facilidad para armar loops. Esta nueva composición (ese alarido de dolor que escuchan es el de Beethoven revolcándose en su tumba) es un bop medieval intitulado Shake Dat Axe y suena así:

Hagan clic en donde dice "Download" para bajarlo en formato .mp3 y jugarle una broma pesada a cualquier amigo melómano.

La bandera

Predominan tres colores: rojo, en honor a la sangre derramada en la guerra por la independencia; verde, celebrando los extensos prados que cubren nuestro territorio; y gris amarillento, en conmemoración del color de los dientes del amado líder. Una estrella se destaca en el centro, sus cinco puntas representando las principales actividades económicas de la nación: agricultura, ganadería, minería, cerámica y prostitución. La sobrevuela un águila que encarna la imperturbable determinación de nuestros gobernantes; a sus pies, un escuerzo gigante sirve de triste recordatorio de la epidemia de verrugas que diezmó la población a fines de 1991.

Notablemente, la escupidera enlozada de la esquina inferior derecha simboliza tan sólo una escupidera enlozada. 

Del Viso Shuffle

Existe un muy lindo programita llamado Propellerhead Figure que, en manos de un músico capaz, seguramente puede usarse para crear asombrosos pasajes sonoros. Pero dénmelo a mí y termino armando en menos de dos minutos cosas como este loop, que he dado en llamar Del Viso Shuffle

Si por alguna incomprensible razón quieren agenciárselo en formato .mp3, hagan clic en el enlace que acaban de leer, justo antes de la coma.

Medallas

 Mateo y sus medallas

Mateo y sus medallas

Como quien no quiere la cosa, Mateo recibe múltiples medallas en el acto de fin de año de su colegio, y a nosotros nos internan por supuración descontrolada de orgullo por orificios múltiples. Perdón por la mala calidad de la imagen, culpa de la distancia, la falta de luz y el temblequeo del fotógrafo.

Próxima parada: tercer grado.

El evento

Sin previo aviso, una hecatombe imperceptible. No se escuchan sonidos. No hay ráfagas de viento o luces en el cielo. Nadie en el mundo se entera de nada. Apenas si vibran dos o tres moléculas de un filamento que recubre la pata trasera derecha de la garrapata que cuelga impávida del cuello de Ulises, un fox terrier que duerme tranquilamente en el patio de una casa pintada de azul en un pueblo de Andalucía.

Así y todo, luego de analizar en profundidad la andanada de calamidades subsiguientes, el mundo científico coincide en catalogar ese mínimo evento como el principio del fin.

La hormiga

Esta es la decepcionante historia de la hormiga que, teniendo el asombroso poder de predecir el futuro, decidió terminar con su vida arrojándose al paso de un zapato al ver que la única crónica de su notable habilidad serían estas torpes líneas sobre las que hoy, oh lector, sufren tus pupilas.

Salchichas

En sus retornos anuales a cada pueblo, el Circo de los Hermanos Farfalla jamás muestra mejorías en las habilidades de sus animales. Por el contrario, las fieras más experimentadas son gradualmente reemplazadas por cachorros torpes, poco vistosos en la pista pero libres de mañas y más baratos de mantener. Mientras tanto, las salchichas que se venden en el puesto de comidas tienen cada vez más gusto a trompa polvorienta, a melena vieja, a garra triste.

El caballero dorado

Como quien suscribe está bastante remolón a la hora de ponerse a escribir, su hijo Mateo decidió darle un poco de movimiento a este rincón con una heroica comedia de enredos. A continuación, su primer cuento ilustrado: 

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Para terminar, una transcripción fiel de esta notable ópera prima:

El caballero dorado

habia una ves un señor muy pobre tan pobre que no tenia para comer un dia se fue a un pueblo perdido en el tiempo que el que llegaba ba a ser un caballero en tonces el señor no sabia eso porque no le dan diario el señor beia las mas lindas flores del mundo el rey lo bio y le dijo que el iva a cer el caballero dorado el señor penso que era un juego y acepto la imvitacion fue y le parecio un castillo de verda y despues penso que iva a cer una linda pelicula el rey penso que queria ber una pelicula lo llevo al cine y el señor penso que el iva a ver una pelicula guena y el rey le dijo bas a cer el caballero dorado en la vida real el señor se puso muy contento y le pagaban y no sufrio nunca mas

FIN

Reencuentro

El reparto resultó bastante ecléctico: corazón para un oficinista triste de Praga, pulmones para una gitana andaluza, dos relucientes riñones volando a Londres con destino de jovencita punk y un hígado que le salva la vida a un sesentón alcohólico de Nápoles. Tanto desparramo geográfico complicó el plan, pero tiempo y paciencia es lo que sobra acá del otro lado. Eventualmente, a base de falsas casualidades, sugerencias plantadas en sueños y repentinas obsesiones inexplicables, logré reunir a todos mis receptores bajo el sol de una tarde de otoño. La nota de tapa en Le Monde, hiperbólica como era de esperarse, se refirió al hecho como "una desenfrenada orgía en pleno día a los pies de la Torre Eiffel, con participantes de variadas edades, razas y procedencias, entregados a su apasionada tarea como si una mano invisible guiara sus más bajos instintos". Yo prefiero hablar de un bonito reencuentro conmigo mismo.

Demasiado tiempo libre

A falta de tiempo e inspiración como para escribir cosas nuevas, cada tanto suelo recopilar algunos textos de los aquí publicados (como hiciera, por ejemplo, acá, acá o acá). Y dada la profusión en la actualidad de dispositivos que permiten leer cómodamente libros electrónicos (fuera de la clásica pantalla de una computadora), decidí despedir el año ofreciendo a los sufridos lectores un eBook gratuito que agrupa los textos que más me gustan publicados aquí en Amor Entintado entre el 2004 y la actualidad.

El volumen de marras se intitula Demasiado tiempo libre, y pueden agenciárselo inmediatamente en cualquiera de los siguientes formatos:

  • PDF (para cualquier dispositivo que lea el formato Acrobat Reader)
  • EPUB (para Apple iBooks, Sony Reader, B&N Nook, Kobo eReader, etc.)
  • Mobipocket (para Amazon Kindle y otros)
  • RTF (para cualquier procesador de texto medianamente moderno)

No hay en esas páginas nada que no se pueda encontrar hurgando un poco acá mismo, pero a veces sirve tener todo junto y en un formato accesible como para entender la magnitud de tamaño desaguisado. Espero que les guste.

PD: Ante cualquier problema, hay una página alternativa de acceso al librito por aquí.

La gran manzana

Estas imágenes fueron tomadas en la ciudad de Nueva York a principios de noviembre de este año, durante una breve visita en la que un seguro servidor trató de no dar demasiada lástima durante el celebérrimo maratón que se corre por sus calles:

(Click en las imágenes para agrandarlas)

Tab

Decías siempre
             que recortar frases de cualquier forma
         no clasifica
                  per se
         como poesía por lo que esto
                  claramente
                  definitivamente
                  no es
         un poema dedicado a tu ausencia

pasa que
                  se me rompió este teclado
         de mierda
         y llamé al técnico pero
         el tipo insiste en imitarte
                                             y jamás vendrá

Lunghetta, la jirafa

—¿Hace frío allá arriba? —le gritan los chimpancés, entre risas—. ¿Llegás a ver a tu mamá en África? ¿O la nubosidad disminuye parcialmente tu visibilidad? Se cruzan entre sus patas flacas, haciéndola tropezar. Usan su cuello como tobogán. Se balancean colgados de su cola. Y Lunghetta la jirafa, fiel a la zoología, la genética y la historia, soporta el acoso incesante de los monos del Circo de los Hermanos Farfalla sin emitir palabra.

Pero durante las horas oscuras de la noche, cuando detrás de la enorme carpa es todo grillos y ronquidos, Lunghetta afila con ahínco sus colmillos en las barras de la jaula y sueña con el momento, cada día más cercano, en el que espante a toda la troupe con ese alarido que lleva miles de años atragantado en su garganta y luego se zampe a Pocholito, el más descarado de esa banda de primates, de un largo y lentísimo trago.

(Entradas anteriores en la saga del Circo de los Hermanos Farfalla)

Vergüenza

 Rojos de vergüenza

Rojos de vergüenza

En retrospectiva, parece dolorosamente obvio que era una mala idea. Pero los representantes de la compañía, en sus trajes brillosos y peinados perfectos, habían sido muy persuasivos: "¡Firmeza y flexibilidad! ¡Cero mantenimiento! ¡Esto es el futuro!". Algunos dicen que el intendente aceptó algún tipo de soborno, pero no me consta.

La cosa es que llegaron las lluvias de otoño, los otrora flamantes árboles metálicos se oxidaron de un día para el otro y el barrio enrojeció de vergüenza para siempre.