Música

Shake Dat Axe

Sigo insistiendo, como conté en este post de hace unos días, con el Propellerhead Figure y su intrínseca facilidad para armar loops. Esta nueva composición (ese alarido de dolor que escuchan es el de Beethoven revolcándose en su tumba) es un bop medieval intitulado Shake Dat Axe y suena así:

Hagan clic en donde dice "Download" para bajarlo en formato .mp3 y jugarle una broma pesada a cualquier amigo melómano.

Del Viso Shuffle

Existe un muy lindo programita llamado Propellerhead Figure que, en manos de un músico capaz, seguramente puede usarse para crear asombrosos pasajes sonoros. Pero dénmelo a mí y termino armando en menos de dos minutos cosas como este loop, que he dado en llamar Del Viso Shuffle

Si por alguna incomprensible razón quieren agenciárselo en formato .mp3, hagan clic en el enlace que acaban de leer, justo antes de la coma.

Sinestesia

Sinestesia es un gran programa de radio rebosante de buena música que se emite todos los viernes de 21 a 23 (hora de Argentina) y que puede escucharse vía Internet en Mansa Radio (http://www.mansaradio.com.ar). Hace unos días, los talentosos conductores de dicho programa (@_susanette y @repetitivo) sufrieron un episodio neurológico simultáneo que nubló momentáneamente su capacidad para distinguir el bien y el mal, y decidieron entonces invitarme vía Twitter a salir al aire con ellos. Ni corto ni perezoso, me presenté en los estudios de transmisión antes de que pudieran arrepentirse de su error y procedí a contaminar el éter con mi lamentable dicción e incomprensibles anécdotas, ante la desesperación de los mencionados locutores y sus colaboradores (la encantadora productora @OUIiJA y la no menos adorable @ceciliahorton).

El resultado de aquella noche irrepetible (por disposición legal del Comité de Radiodifusión) puede disfrutarse en el reproductor online de aquí abajo, o descargarse como un archivo en formato MP3, si así lo prefieren.

Espero que lo disfruten y se transformen en oyentes asiduos de Sinestesia, que cuando el invitado no soy yo es infinitamente mejor.

Agua

El agua cura, brilla, enfría, ahoga, relaja, patina, salpica, suena, mata. Y está bien que así sea.

Agua (Agosto 2009)

Algunos detalles:

Estos retazos acuáticos fueron capturados con una cámara Canon Powershot SD960 IS, la cual ofrece un muy lindo modo de video con capacidad de filmar en alta definición (1280 x 720 píxels). La mayor calidad de imagen puede hacer que la carga del clip sea algo lenta, pero creo que vale la pena (si prefieren acelerar las cosas, siempre pueden desactivar el modo HD mediante el botón sobreimpuesto en el video durante la reproducción). Toda edición y compaginación, como en el videoclip publicado hace algunas semanas, fue realizada mediante el programa iMovie.

El tema músical de fondo fue compuesto (¡¿compuesto?!) para la ocasión. Lleva como obvio título "Submarinos" y puede descargarse en formato MP3 haciendo click en estas mismísimas palabras. Todo lo que se escucha fue generado desde el programa GarageBand, sin intervención de ningún tipo de instrumento real (en contrapartida con lo virtual) ni músicos competentes (en contrapartida con quien esto escribe).

Cerca de casa

Suelen pasar cosas raras cerca de casa. Las cosas no se ven como se tendrían que ver. El tiempo corre hacia donde quiere. Hay pantallas dentro de pantallas dentro de pantallas. La música, esa música, no deja de sonar.

Están invitados a acercarse cuando quieran.

Cerca de casa (Julio 2009)

Algo de información adicional:

Las imágenes en este clip fueron tomadas a no más de quinientos metros de nuestra casa, dentro de un vehículo con cámara retrovisora instalada, mediante la muy limitada lente de mi teléfono celular. El crudo original no supera los dos minutos y fue muy levemente editado (más que nada agregando cortes, inversiones, títulos y algún efecto acá y allá) usando un programa de manipulación de video instalado por defecto en mi actual computadora como parte de una suite de aplicaciones.

La música también es original, y es un breve tema llamado, muy descriptivamente, "Un minuto y pico de loops" (link para descarga directa). Fue grabada sin otra intención que aprender los rudimentos de otro programa parte de dicha suite, esta vez dedicado a la grabación y edición de música. El único instrumento "real" que se escucha es una guitarra eléctrica, con la que grabé una pequeña frase a través de un módulo de grabación vía USB. El resto son instrumentos virtuales, ejecutados y manipulados con un teclado controlador midi portátil de dos octavas.

La grabación del tema musical, desde la captura de la primera nota hasta el final de la edición, no tomó más de 30 minutos. Completar el clip, por su lado, tampoco fue un proceso demasiado largo: poco menos de una hora.

Así que ya ven: podemos culpar a la tecnología y a la velocidad por la falta de calidad y talento. Pero estaríamos siendo muy injustos.

De todo, como en botica

Traemos en esta ocasión a sus pantallas y parlantes una nueva entrega del ya legendario Mezcladito Entintado, que hace honor a su nombre como nunca antes. Se trata de un puñado de canciones sin ningún tipo de hilo conductor o característica en común, más allá del gusto personal de quien firma estos párrafos. Eclecticismo sonoro para salpimentar este viernes soso, o algo así.

Hoy les ofrecemos, en ningún orden en especial (y, ciertamente, no en el orden en que aparecen en el Mezcladito):

  • Una canción nuevita que da ganas de ponerse a bailar hace 25 años.
  • Una de las canciones más alegremente pegadizas canciones de los últimos años, en un cover soul listo para una FM bien light.
  • Una canción mezcla de swing y zydeco con un bonito solo de algo que debería ser marimba.
  • Una gran canción, a cargo de un gordito de peluca (compositor original de la música) y un despeinado con mala dentadura.
  • Una canción que originalmente cuenta con una batería impresionante, pero en versión desenchufada y sin batería.
  • La primera canción en la que uno de mis grupos favoritos usó la trilladísima palabra "amor" en el título.
  • Una canción de un grupo que visitó estas tierras algunas semanas atrás, cuyo videoclip me gusta casi tanto como su melodía.
  • Una canción que fue hit hace relativamente poco, versionada de forma tal que parte de su gracia se pierde por un cambio de género.

Premio invaluable, invisible e inexistente para quien adivine cuál es cuál.

Que lo disfruten.

Cubriendo las expectativas

Hay algo acerca de los covers (o reversiones, para los puristas del lenguaje) que resulta fascinante. Sospecho que tendrá algo que ver con el concepto que se tiene del artista, en donde la creatividad es, por su misma naturaleza, un proceso casi egoísta y cerrado. Entonces, que un músico decida interpretar la obra de un tercero se transforma en una suerte de homenaje y, a la vez, de señal de humildad; es como si implícitamente se aceptara que el otro puede ser tan bueno como uno o aún mejor. Esto vale para todos los covers pero quizás es más notorio en los casos en que el salto de estilo musical es radical: un músico folk reinterpretando una canción hardcore, por ejemplo, o un grupo de culto animándose a tocar el último hit de una flamante banda pop. Por supuesto, se excluyen aquellos casos en que el cover no es más que una burla encubierta, pero la verdad es que suelen ser bastante obvios.

No hubo un hilo conductor demasiado definido más allá del concepto "los primeros que me vinieron a la cabeza" al seleccionar los temas para nuestro nuevo Mezcladito Entintado, dedicado (como ustedes ya imaginarán) a los covers. Algunas de estas reversiones me gustan más que sus respectivos originales, otras entraron por lo radical de su reinterpetación, otras ni siquiera son consideradas como covers porque superaron ampliamente en popularidad al original, pero todas me parecen notables. De hecho, hasta se cuela por ahí la canción que, por alguna razón perdida en el tiempo, le da nombre a este mismísimo weblog. ¡Premio moral al primero que se avive!

Ojalá que este flamante rejunte les sirva como apropiada cortina musical para un plácido fin de año. Paz y amor para todos.

A sacudir que se acaba la cosa

Porque cuando da la sensación de que todo se desmorona, por lo menos tenemos la música para tambalearnos con ritmo. Develamos hoy una edición negra del Mezcladito Entintado, rebosante de alma y sentimiento, como para negarse a dejar de mover la patita.

Y siempre recuerden que la palabra japonesa para "crisis" es la misma que para "oportunidad", así como en ucraniano "cascabel" se pronuncia igual que "forúnculo".

Canción del momento XIX

La verdad es que, a simple vista, Joanna Newsom tiene todas las de perder. Se dedica a tocar el arpa, instrumento poco seductor si los hay. Gasta un tono de voz que oscila entre aniñado y chirriante. Sus canciones no suelen bajar de los nueve minutos de duración y en ocasiones superan el cuarto de hora sin despeinarse. ¿Y ya mencioné que toca el arpa? Con semejante prontuario, cualquier persona con un mínimo de sentido común haría muy bien en salir corriendo para el otro lado.

Sin embargo, hace largos meses que no dejo de escuchar Ys, su segundo LP, que arranca con esta canción llamada Emily:

Y aunque la reacción inicial pueda tender al aburrimiento, la indiferencia o directamente el espanto, hay algo ahí (la admirable letra enroscada, la sutileza en los arreglos, las cuerdas del legendario Van Dyke Parks, el estribillo rotundo) que en mí funciona como una especie de hechizo inevitable. Imagino que no puedo ser el único embrujado.

Que no se apague la música

Aquellos dos o tres valientes que últimamente hayan osado intentar entrar en lo que solía ser el Mezcladito Entintado (nuestra popular recopilación musical de recurrente actualización) habrán notado que no funcionaba. Parece ser que los muchachos de Muxtape, el servicio que usábamos para dicho rejunte sonoro, están con algunos problemas con la RIAA por un temita de derechos y decidieron apagar todo mientras sus abogados se ocupan del asunto.

Como no somos de amilanarlos ante este tipo de inconvenientes, escarbamos un poco y fuimos a dar con Opentape, una especie de clon open source de Muxtape que uno puede instalar alegremente en su propio servidor. Todavía está bastante verde y tiene varias arrugas por planchar, pero nos sirve perfectamente para salir del paso, por lo que nos orgullecemos en informarles que el Mezcladito Entintado está vivito y coleando, y podrán encontrarlo de ahora en adelante en amorentintado.com/opentape.

Por ahora seguimos con el mismo compilado que anunciamos hace un tiempito, pero prometemos que en unos días estaremos actualizando la cosa.

Dulce nostalgia

Simplemente unas líneas para avisar que Mezcladito Entintado (el compilado musical online que armamos hace un tiempo) acaba de ser actualizado para beneplácito de la humanidad toda.

El leit motif de este nueva recopilación podría definirse como "canciones que nos gustaban y quizás nos siguen gustando a mi hermano y a mí". Recordarán algunos de ustedes a Don Tomatito Henry Entintado Junior, notable músico con el cual comparto progenitores, sangre y apellido, y a quien ya presentamos varias veces en este rincón como miembro del legendario dúo Capo II y musicalizando algún clip familiar. Pues bien, allá por los años noventa, cuando quien esto escribe todavía moraba en el hogar materno, el susodicho y el antedicho solíamos pasar las tardes arrumbados en un acogedor altillo revestido en madera que me servía de habitación y estudio, enfrascados en largas sesiones musicales. Vivíamos con hambre constante de novedades y nos daba gran satisfacción descubrir algún tema que nos gustara a ambos, llegando a veces al extremo de sacarlo de oído y someterlo a desparejas reinterpretaciones a dúo (talentosas por su lado, insalvables por el mío).

Estas canciones sirven como ejemplo de tales descubrimientos, algo teñidas por las tendencias de la época y bastante tamizadas por el tiempo. Ojalá ustedes disfruten tanto como nosotros lo hacíamos en ese entonces.

Aclaración para los lectores del futuro: como el Mezcladito Entintado es una sección en constante renovación, es muy probable que esta explicación no se aplique en absoluto a lo que ustedes estén escuchando. Sépanlo. Y sepan también que es muy raro hablarles desde el pasado, a través de esta corneta intertemporal medio oxidada.

Dame más, dame mucho más

Como para demostrar que nuestra promesa de no parar hasta terminar de arruinar la web va muy en serio y no se queda en huecas grandilocuencias, tenemos hoy el agrado de presentar a consideración del respetable público presente dos flamantes incorporaciones al Conglomerado Universal Entintado™ (nótese la expansión de nuestro menú de cabecera para acomodar tanta macana). A saber:

  • La primera novedad viene por el lado musical, como tantas cosas en nuestras vidas. Hace un tiempo nos enteramos de la existencia de un interesante servicio gratuito llamado Muxtape, el cual permite armar recopilaciones online de canciones de manera muy simple, al estilo de aquellos arduos trabajos artesanales que quienes tenemos ya varias décadas bajo la peluca solíamos realizar munidos de tocadiscos, minicomponentes doble cassettera y cajas enteras de cintas TDK vírgenes. Es así que pergeñamos el simpático Mezcladito Entintado, una catarata de placer sónico cuidadosamente armada según se nos cruzó por la cabeza en el momento. Que quede claro que este nuevo satélite no viene a reemplazar a nuestra tradicional sección Corcheas y fusas sino más bien a complementarla, y la idea es ir actualizando el compilado una vez por mes, si es que las circunstancias coyunturales lo permiten (aquellos obsesivos impacientes que quieran enterarse apenas se produzca algún cambio pueden elegir suscribirse a este cómodo feed RSS). La colección debut viene inspirada en la vida misma: arranca a puro optimismo desenfrenado, va diluyéndose en una tranquilidad contemplativa y desemboca en una angustia dulzona. Déjense llevar que la van a pasar bien.
  • El segundo chiringuito que inauguramos transita por carriles más ficticios. Resulta que existe una popular aplicación web llamada Twitter, que viene a ser algo así como un servicio en el que cualquiera puede ir anunciando al mundo sus andanzas cotidianas en base a pequeños mensajes con una extensión máxima 140 caracteres (en Wikipedia hay una explicación un poco más extendida, pero el concepto básico es ese). Como lo cierto es que nuestra vida es terriblemente monótona y no tiene demasiado sentido andar gritando a los cuatro vientos que salimos a comprar un cuarto kilo de pan o que nos estamos cortando las uñas de los pies, se nos ocurrió donarle nuestro espacio a un misterioso sujeto que, aparentemente, escribe desde prisión. No sabemos bien dónde está ni por qué está ahí, no sabemos si nos habla desde el pasado o desde el futuro, no sabemos quién lo encerró o si alguna vez saldrá. Pero la cosa es que este muchacho utiliza estas pequeñas cápsulas autocontenidas como una especie de diario desesperanzado que se actualiza varias veces al día y puede leerse en cualquier orden sin perderse uno demasiado. Desde acá brindamos porque pronto empiece a cambiar su suerte. Aquellas almas torturadas que se interesen en esta lúgubre historia pueden seguirla en http://twitter.com/entintado o a través de su correspondiente feed RSS. Ojo que la cosa puede ponerse atrapante.

Y así sigue su curso Amor Entintado, el blog que prueba de manera terminante aquello de abarcar mucho y apretar poco.

Canción del momento XVIII

Así, tan repentinamente como alguna vez desapareció, vuelve a estas páginas una de sus secciones más populares: la nunca olvidada Canción del momento. ¡A destapar esas botellas de Dom Perignon que tenían reservadas para esta ocasión, amigas y amigos!

Y para celebrar tan esperado retorno, nada mejor que hacerlo con un artista que es un favorito de la casa desde hace largo rato, pero que por una razón u otra todavía no había hecho su aparición en esta pantalla.

Flaco y a la vez panzón, algo zaparrastroso en el vestir, pelado, de profusa barba rojiza raramente retocada, Will Oldham parece ser la antítesis de la estrella de rock. De hecho, su tendencia a los seudónimos musicales (Palace Brothers, Palace Music, Palace, Bonnie "Prince" Billy y vaya uno a saber cuántos más) y a colaborar con otros músicos a diestra y siniestra parece indicar una sana renuncia al masaje de ego tan prototípico en el músico popular contemporáneo.

Pero a lo que el bueno de Will raramente renuncia es a la belleza en su música, como bien se puede apreciar en la canción Way, del disco Master and Everyone (2005):

ersonalmente, me da la sensación de que Oldham, con esa tendencia a subordinar la afinación al sentimiento, es un gran creador de climas. Un rotundo ejemplo es Strange form of life, de su disco del 2006 llamado The letting go. Yo sigo sosteniendo que si por alguna razón mi funeral es celebrado a la vera de alguna ruta desértica a la hora del ocaso, esta canción (a caballo de ese glorioso estribillo instrumental) resultaría la banda de sonido perfecta para el momento:

i canción favorita de este buen señor es, sin lugar a dudas, la fantástica I gave you, compuesta a dúo con Matt Sweeney e incluida en el disco Superwolf, del año 2005:

La letra es sencillamente devastadora (y el videoclip es aún mejor - en serio, no se lo pierdan). Que quede claro que la apurada y chapucera traducción que incluyo acá abajo no le hace ningún tipo de justicia.

Te dí un hijo y vos no lo quisiste
Es lo más que tengo para darte
Te di una casa y no la frecuentaste
Ahora dónde se supone que voy a vivir
Te dí un árbol y no lo abrazaste
Te dí una pesadilla y no la perseguiste
Te daría un sueño pero no harías otra cosa que despertarte
Ahora nunca voy a volver a dormir
Te daría un tesoro pero no harías otra cosa que robar de él
Mirá el agujero donde antes hubieron joyas
Nena, oh nena, por qué tenés que escaparte
De este amor que alguna vez llamamos amigo
Te di mi cuerpo y comiste hasta saciarte
Te di diez vidas y malgastaste veinte
Ahora estoy parado vacío, desamparado y desnudo
Sin una migaja más de mí para dar
Y vos, vos te desvaneciste en el aire
Este aire en el que tengo que vivir
— I Gave You (Superwolf)

Y ahora es mi turno de desvanecerme en el aire en el que les toca vivir. Espero que lo hayan disfrutado.

 

Canción del momento XVII

A veces se me ocurre preguntarme qué es lo que hace que disfrute de algunas canciones y de otras no. Confío en que los gustos personales no se tratan de una ciencia exacta (odiaría que un frío algoritmo pudiera predecir con exactitud mi reacción emocional ante un estribillo), pero a la vez me divierte intentar entender los motivos de la atracción que puede tener un tema sobre mis oídos.

No se trata de cuestiones de virtuosismo instrumental, eso es seguro. Admiro la destreza como cualquier otro hijo de vecino, pero me parece que los habilidosos tienen una desafortunada tendencia a caer en la exhibición innecesaria pour la gallerie. ¿Cuál es la gracia de pisar la pelota y tirar una rabona si no tenés un marcador encima, mordiéndote los tobillos?

Tampoco viene la mano por las simpatías preexistentes que puedo llegar a tener por artistas, épocas o géneros musicales. Tengo mis preferencias, obviamente, pero hago un esfuerzo consciente para que no me obnubilen a la hora de escuchar cosas nuevas. Trato de darle las mismas oportunidades a todo lo que se me cruza en el camino. Y no es que me crea un campeón defensor de la más pura democracia auditiva, sino que esta actitud está conectada a cierto síndrome obsesivo-compulsivo bastante enfermizo: aborrezco la sospecha de estar perdiéndome de algo bueno sólo por prejuicioso.

Me atraen mucho las letras, claro. Esto resulta bastante obvio si uno repasa las ediciones anteriores de la sección Canción del momento, en las que suelo citar los versos que más me llaman la atención. Pero lo cierto es que más allá del caché literario que me puede dar el andar proclamando que para que me guste una canción la letra tiene que rebosar de poesía y metáfora, esto no es así. Mucha de la música que más disfruto es puramente instrumental o tiene letras simples, trilladas o directamente estúpidas.

La endeble conclusión a la que llego es que soy muy permeable a un elemento en particular: la melodía. Si puedo encontrar en una canción alguna secuencia de notas que me llame la atención, que pueda silbar en la ducha o tararear mientras paseo en bicicleta, ya existe entonces un gancho (no por nada en inglés llaman hook a la partecita más atractiva de un tema) del cual mi gusto puede colgarse. En general, cuando me enfrento con un disco por primera vez hago una especie de catálogo subconsciente de esos cachitos seductores, de manera que a la escucha siguiente, al empezar algún tema en particular, puedo pensar "¡Ah, éste es el que antes del estribillo está ese pianito que hace tararí-tarará!" y prestar más atención. Y así es que, por dos o tres segundos, puedo terminar enamorándome de un disco, un grupo o un género musical entero.

Pero qué mejor que ilustrar estos confusos conceptos con un ejemplo. The Jayhawks es (o era, porque andan algo desbandados) un grupo surgido a mediados de los años 80 que, si uno jugara al juego de la categorización, podría caer dentro de un cajón marcado como country-folk-roots-classic-rock (aunque, para evitar problemas, personalmente usaría un término anglosajón más elástico, nebuloso y a la vez conciso: Americana). Las tres canciones que hoy traigo a este rincón pueden encontrarse en el disco Smile del año 2000, un álbum algo menospreciado por sus fans históricos y los puristas del género debido a cierta pátina pop que, sin embargo, a mí me cae muy simpática.

Arranquemos entonces con A break in the clouds:

f. Una cancioncita genérica de amor que parece sacada de la banda de sonido de una mala película setentosa con Dolly Parton y Kenny Rogers. Debería darme vergüenza. Pero las melodías de ese "uh, uh, uh" en el puente y (sobre todo) el estribillo tan desbocadamente esperanzado se me graban a fuego en la corteza cerebral. Ya no hay vuelta atrás.

Más pop naïf desvergonzado en I'm gonna make you love me:

I’m gonna make you love me
I’m gonna dry your tears
We’re gonna stay together
For a million years
—-
Voy a hacer que me ames
Voy a secar tus lágrimas
Vamos a quedarnos juntos
Por un millón de años
— The Jayhawks

Creo que queda bastante claro que esta letra no aspira a destronar a los sonetos de Shakespeare, ni mucho menos. Pero ahí, entonada con ese entusiasmo tan contagioso, a mí se me hace difícil de resistir.

Para ir cerrando, mi canción favorita del disco, Broken harpoon, un amable y etéreo derroche de armonías:

No sé si hay alguna conclusión posible después de este interminable opúsculo sin pies ni cabeza. Sospecho que The Jayhawks no son ninguna maravilla, y estoy seguro de que algunos de sus otros discos son mejores y contienen canciones con mucho más mérito artístico que las que acá elegí publicar. Pero también es cierto que, personalmente, no hubiera llegado jamás a escuchar esos otros discos y esas otras canciones si éstas no se me hubieran cruzado por el camino.

A lo que voy es que me parece que en ocasiones se menosprecia injustamente aquello que resulta accesible de buenas a primeras, como si necesariamente hubiera que sufrir y trabajar horas extra para apreciar a los verdaderos genios y sus obras. Me permito dudar cuando se equipara lo instantáneamente atractivo con lo irremediablemente banal.

Si crear cosas disfrutables en lo inmediato fuera tan simple, tan reprobable, tan digno de holgazanes y pícaros, sepan ustedes que me estaría dedicando justamente a eso.

El jardín entintado

En nuestro jardín, la primavera corre de adelante hacia atrás. Un extraño sujeto de elegantes zapatos lo recorre, documentando cada paso en reversa. Las flores y las aguas son dominio exclusivo de cuadrúpedos salvajes y adorables bañistas. Y por cortesía de cierto tío talentoso y sus secuaces, el aire se llena de una música endiablada, especie de rumbita candombera tangófila, o tango rumbero candombeado, o candombe tanguero rumberístico, como ustedes prefieran.

Ah, ¿no me creen? Fíjense.

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Canción del momento XVI

Si me lo permitieran, pagaría muy buena plata por vivir (aunque sea por un par de horas) dentro de una canción de The Decemberists. A lo largo de cuatro discos y un puñado de EPs, Colin Meloy (cantante, guitarrista y autor de la enorme mayoría de sus temas) creó un universo plagado de piratas sádicos, bicicletas perdidas, callejones victorianos y suicidios por amor, un extraño amalgama aventurero de distintas épocas y latitudes en el que nada parece fuera de lugar. Y encima lo hizo armado de una delicadeza musical a prueba de balas.

Basten como ejemplo los cuatro minutos y pico de My mother was a Chinese trapeze artist (que se encuentra en el EP 5 songs del año 2001) , durante los cuales se repasa un enroscadísimo árbol genealógico que incluye guerrilleros franceses de pre-guerra y comunistas desertores apasionados por el punk-rock. Cuando Meloy nos confiesa que, a pesar de haber recorrido el mundo como marino a cargo de un brigadier que lo ganó en un partido de canasta, él hubiera preferido vivir como un simple panadero, nosotros no tenemos otra opción que creerle.

as canciones de The Decemberists suelen ser también bastante engañosas: aún cuando los acordes y arreglos remitan a la más pura alegría, siempre puede detectarse una corriente de angustia debajo de la superficie. Tal es el caso de Summersong (del disco The crane wife, editado hace muy pocas semanas), en el que las luminosas imágenes de una playa veraniega y la mujer amada son devoradas por una gran ola, mensajera de una tumba de agua.

sta misma dualidad macabra, quizás con mucho mayor ímpetu, se puede encontrar en mi canción favorita de The crane wife, con la que concluye esta humilde reseña. Se trata de The Shankill Butchers, una tenebrosa canción de cuna centrada en las andanzas de un grupo de asesinos en Irlanda del Norte.

They used to be just like me and you
They used to be sweet little boys
But something went horribly askew
Now killing is their only source of joy
'Cause everybody knows
If you dont mind your mother's words
A wicked wind will blow
Your ribbons from your curls
Everybody moan, everybody shake
The Shankill Butchers wanna catch you
Awake
---
Solían ser igual que vos y yo
Solían ser dulces nenitos
Pero algo salió horriblemente mal
Y matar es ahora su única fuente de alegría
Porque todos saben
Que si no hacés caso a tu mamá
Un viento malvado soplará
Y hará volar las cintas de tus bucles
Todos a gemir, todos a temblar
Los Carniceros de Shankill quieren agarrarte
Despierto

A ver quién se anima a escuchar esta canción hoy a la noche, con las ventanas de su habitación abiertas de par en par.

Suspensión inanimada

Una de las razones para la relativa quietud en estas páginas (además de la ya acostumbrada vagancia de las musas de su autor, por supuesto) es que el campamento Entintado está en pleno preparativo viajero. Estaremos alejados de nuestros pagos por un par de semanas, en un pequeño periplo que mezclará placer, negocios y actividades sociales en partes más o menos iguales.

Debido a las actuales circunstancias tecnológicamente restrictivas a la hora de abordar vuelos internacionales, por todos harto conocidas, hemos desistido de la idea de llevarnos la computadora portátil. Esta difícil decisión se traduce en una muy baja probabilidad de que este espacio sea actualizado desde allende nuestras fronteras (a diferencia de lo que ocurrió en nuestra aventura mundialista). Aprovecho entonces estas líneas para avisarles de esta breve suspensión y de paso pedirles que nos cuiden el chiringuito: con regar el potus día por medio y cada tanto sacudir las telarañas nos alcanza y sobra.

De todas maneras, para que nuestros habituales lectores no nos extrañen demasiado (larga pausa para carcajadas incontenibles), les dejamos un regalito de despedida ante nuestra breve ausencia. Se trata de una sentida interpretación de la afamada canción "El payaso Plim Plim" a cargo del notorio cantante melódico romántico contemporáneo conocido como Monsieur Mateo, capturada algunas semanas atrás en un íntimo recital en La Maison Tintée:

Nos leemos a la vuelta, mis amigos.

Canción del momento XV

Quienes tengan la mala fortuna de ser veteranos seguidores de estas páginas habrán notado que tengo cierta debilidad por todo lo autorreferencial, y la música no escapa a este particular fetiche mío. Por eso pensé en dedicar esta nueva edición de nuestro ya tradicional apartado melómano a las metacanciones, como podríamos catalogar a aquellos temas que en sus letras se refieren, de una manera u otra, a sí mismos.

En ocasiones, esta autorreferencia genera una especie de paradoja temporaria, como ocurre con la canción Leaves that are green de Simon & Garfunkel, de su clásico disco Sounds of silence (1966). La primera estrofa arranca con estos fantásticos versos:

I was twenty-one years when I wrote this song
I'm twenty-two now, but I won't be for long
---
Tenía veintiún años cuando escribí esta canción
Ahora tengo veintidós, pero no por mucho tiempo

Acá va toda enterita, para que la disfruten:

Willie Nelson, el trenzado cantautor country/folk, utiliza también muy sutilmente este tipo de truco en Sad songs and waltzes, un tema incluído en su disco Shotgun Willie, del año 1973. Allí, caballerosamente, le advierte a una dama que está escribiendo una canción acerca de cómo ella lo hizo sufrir con sus engaños, pero a la vez admite que la traidora no tiene mucho por qué preocuparse:

But you've no need to fear it
'Cause no one will hear it
Sad songs and waltzes aren't selling this year
---
Pero no necesitás temerle
Porque nadie va a escucharla
Las canciones tristes y los valses
No se están vendiendo este año

La gracia está, por supuesto, en que esta canción es justamente ese triste vals desamorado. Para publicarla aquí elegí el cover de Cake que se puede encontrar cerrando el discazo Fashion Nugget, de 1996:

Y quizás la primera canción que yo recuerdo haber escuchado que no tenía empacho en autoaludirse para lograr un golpe de efecto es la celebérrima You're so vain, escrita por Carly Simon e incluida en el LP No Secrets (1973). A lo largo de cuatro minutos y pico, Simon se burla de las actitudes soberbias y autosuficientes de un anónimo sujeto que, según parece, es de una petulancia insoportable. Y en el estribillo se da el gusto de armar una pequeña y elegante trampa de la que este señor jamás podrá escapar:

You're so vain
I bet you think this song is about you
Don't you?
---
Sos tan vanidoso
Apuesto a que pensás que esta canción habla de vos
¿No es cierto?

Para no reincidir sobre el original (que es muy bueno, pero está ya trilladísimo por su inclusión en mil bandas de sonidos y recopilación de hits de antaño), elegí ofrecerles una interpretación muy cercana al funk/soul a cargo del grupo de David Axelrod, un músico y productor inglés de larga trayectoria, quien la versionó en su disco Heavy Axe de 1974:

Me olvidaba: si tienen ganas de seguir revolviendo en esto de las canciones autorreferenciales, Wikipedia tiene un listado como para perder un largo, largo rato.

Integrando los derivados

La idea es que primero se edite un remix a cargo de uno de los DJs más reconocidos de Ibiza, transformándose en uno de los éxitos del verano europeo. Unos meses después comenzará a circular en Internet una grabación en vivo de calidad mediocre, pirateada por un atrevido adolescente en uno de nuestros shows en Toronto. Al año siguiente iniciaremos una muy publicitada batalla legal contra un grupo heavy metal finlandés, acusándolos de haber plagiado descaradamente gran parte del tema (doce compases y medio, para ser exactos) en el cuarto corte de su álbum debut, "Cocinando para Belcebú". Alrededor de esta misma época, en un disco de homenaje a nuestra carrera que reunirá a lo más selecto de la escena folklórica argentina, un veterano artista de ilustre pasado y emblemática barba interpretará su bellísima versión, acompañado únicamente por una guitarra acústica y un trío de quenas del altiplano.

A esta altura será clara para nosotros la inutilidad de dar a conocer la canción original, ya que preferiremos que nuestro público disfrute de la libertad de poder reconstruirla a gusto en base a todas sus reinterpretaciones. Y ya que jamás la editaremos, podemos ahorrarnos hoy el molesto trámite de tener que componerla, lo cual nos deja bastante tiempo libre para otras actividades más placenteras, como confeccionar artesanías en macramé o escuchar algún programa en radio AM.